davidboo

El lenguaje oculto detrás de tu destino

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Ya llevo muchos años de introspección indagando un poco en mi mismo, pero digamos que después de un llano un tanto profundo que pasé (o estoy quizás) recientemente, llevo unos meses que he intensificado esta introspección.

Y es que para encontrar su proposito, uno tiene que encontrase a si mismo. Debe recuperar la conciencia, pasar de ese piloto automático, del cuerpo, de la mente, de las emociones a piloto manual.

El piloto automático

Si vamos por el mundo con este modo por defecto, guiado un poco por el foco estrecho que pone el hemisferio izquierdo, vamos a acabar viendo solo lo que estamos dispuestos a ver. Se le atribuye a Heráclito la frase "si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando llegue": Espera lo inesperado. Quizás no entiendas por qué hago referencia a esa frase, pero espera, que ahora enseguida todo tendrás sentido.

Entonces si separamos tres áreas donde poner conciencia, serían: el cuerpo, las emociones y la mente. A los automáticos del cuerpo, les gobierna la supervivencia, los de las emociones buscan poder, y, ¿qué hay de los automáticos de la mente? la mente quiere control  y para controlar, procura que la pelicula de la vida de cada uno siga un guión. Pero, este guión es invisible, y tenemos que aprender a leerlo en cada circunstancia de nuestra vida.

Nada es casualidad, los accidentes, los olvidos, situaciones repetidas en salud, dinero o amor, no son casualidades. Ni desde cosas serias con situaciones con distintas parejas que se repiten como olvidarte las llaves, confundir un nombre de otra persona. Nada es casualidad, todo tiene que ver con el guión invisible que dirige nuestra vida.

Leer entre líneas

Para aprender a leerlo hay que hacer algo que decía un profesor que me suspendió lengua (con razón quizá) durante los dos años de bachillerato: leer entre lineas. Y es que todo lo que decimos y cómo lo decimos en cada palabra, refleja lo que creemos, lo que sentimos y sobre todo, aquello que intentamos ocultar, hasta a nosotros mismos. Y puede parecer que muchas palabras son inocentes y pasar desapercibidas, pero cuidado, y es que en cada frase hay mensajes codificados.

Relacionemos esto con la frase de Heráclito del principio,a ver que os parece, ojead el vídeo antes de seguir leyendo

Tengo serias dudas de que la capacidad de multitaking de los GenZ se cargue el experimento, pero al resto casi seguro os revelerá alguna cosilla.

Hemos visto dónde y cómo pone nuestra atención nuestro cerebro, de esa parte se encarga el hemisferio izquierdo, predispuesto a un patrón, le cuesta poco poner el foco él.

Entonces, el primer paso para desbloquear el guión invisible, es escuchar como uno mismo habla. Para eso tenemos que ser muy conscientes de lo que decimos y ver los mensajes que enviamos a nuestra realidad, pero estando programados como estamos, el leer entre lineas (o escucharnos en este caso) no solo nos cuesta, si no que nos vemos incapaces de hacerlo.

Ejercicio para descubrir lo que quieres

Un ejercicio que puedes hacer para ayudarte a ver qué quieres es grabarte a ti mismo diciendo en un minuto, sin pensarlo demasiado, qué es lo que realmente quieres. No lo pienses demasiado, no intentes sonar bien ni decir lo correcto. Simplemente habla. Lo importante no es lo que digas, sino cómo lo digas, qué palabras usas, qué silencios aparecen, qué emociones se cuelan entre las frases. Después, escucha tu grabación con calma y toma nota de lo que percibas.
Un paso más profundo es anotar los verbos que utilices y contar cuántas veces se repiten. Los verbos son acción: muestran si estás avanzando, evitando, deseando o deteniéndote.

Por ejemplo, imagina que alguien responde así:

“Bueno… lo que quiero, supongo, es estar tranquilo. Llevo tiempo con muchas cosas en la cabeza, mucho trabajo, y me gustaría tener un poco más de tiempo para mí. También me gustaría cambiar de trabajo, pero no sé si ahora es buen momento… igual debería esperar un poco más. En realidad no me puedo quejar, estoy bien, pero sí, me gustaría sentirme más libre, no tener tantas cosas pendientes todo el rato.”

Si analizamos esta respuesta, los verbos que más aparecen son “quiero”, “gustaría”, “debería”, y “esperar”.
“Quiero” y “me gustaría” muestran deseo, pero van acompañados de “debería” y “esperar”, que indican freno o contención.
Esa mezcla refleja el conflicto entre el impulso de avanzar y el miedo a salirse del guion conocido.
Incluso sin darnos cuenta, nuestro lenguaje nos revela en qué punto estamos de ese viaje interno: si accionamos, soñamos o nos justificamos.

Wittgenstein decía “Los limites de tu lenguaje son los límites de tu mundo”. Tus palabras no son solo una manera de comunicarte, si no la llave para descubtir el proposito oculto detras tu la historia.

Tal como hablamos pensamos, tal como pensamos actuamos. Dependiendo de las palabras que utilicemos así será tu mundo.

“Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino.” — Carl Jung.



Bibliografía:

  • Libro: The master and his emissary - Iain McGilchrist
    Curso: Encuentra tu proposito - Gaby López

    Imagen: Fotografía propia, muy modificada con ChatGPT.

Published on 10/22/2025

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